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¿Por qué en Ushuaia hay pingüinos también en invierno?

El pingüino que se queda todo el año en el Canal Beagle
26 de agosto de 2026 por
Luciano Mathieu

Cuando pensás en pingüinos en Ushuaia, seguro te los imaginás en verano: nidos, pichones, días largos y colonias llenas de vida. Y es cierto: la mayoría llega en primavera y se va cuando empieza el frío. Pero hay una excepción que casi nadie conoce. En el Canal Beagle, frente a Ushuaia, una especie se queda todo el año —también en pleno invierno—. Y eso quiere decir algo lindo para quien viaja fuera de temporada: sí, todavía podés ir a verlos, justo cuando pensabas que ya no quedaba nada por ver.

El mito: "los pingüinos son solo de verano"

Para entender por qué esto es tan poco común, primero hay que saber cómo vive un pingüino. Son aves marinas: pasan la mayor parte del año en el mar, alimentándose. En primavera vuelven a tierra para lo más importante del año —armar el nido, poner los huevos, criar a los pichones y cambiar el plumaje— y, cuando llega el frío, vuelven al mar.

Y muchos, además, migran cientos o miles de kilómetros: se van a buscar aguas más ricas donde pasar el invierno comiendo, recuperando las fuerzas que van a necesitar para la próxima temporada de cría.

En Ushuaia, el ejemplo más claro es el pingüino de Magallanes: miles llegan a Isla Martillo en octubre, crían durante el verano y, hacia fines de marzo, se hacen al mar y migran hacia el norte. Vuelven recién la primavera siguiente.

Ese ciclo de vida —llegar en primavera, irse en otoño— es el de casi todos los pingüinos del mundo. Casi.

La excepción: el pingüino papúa

Junto a los magallánicos, en la misma isla, vive una colonia mucho más chica: la del pingüino papúa (Pygoscelis papua), también conocido como pingüino de vincha por la franja blanca que le cruza la cabeza.

Y es, para empezar, un pingüino precioso: pico de un naranja encendido, esa vincha blanca que le une los ojos por encima de la cabeza, patas anaranjadas. Es el tercer pingüino más grande del mundo —después del emperador y el rey— y el más veloz bajo el agua de todos: nada como una flecha. Verlo ya es, de por sí, un privilegio.

El papúa pertenece a una familia de pingüinos de aguas frías: sus parientes cercanos viven en la Antártida y en las islas subantárticas. Pero él es el que más se anima a subir hacia el norte —y para una especie así, Tierra del Fuego ya es su frontera, el borde norte de su mundo—.

Y es, además, el más hogareño de todos. A diferencia de los magallánicos y de casi cualquier otro pingüino, el papúa no hace la gran migración de invierno. Eso no significa que no vaya al mar —sí que va, todos los días, a alimentarse— pero lo hace cerca y vuelve. Su vida transcurre siempre alrededor de la misma isla.

Dato clave: La colonia de Isla Martillo es la única colonia reproductiva de pingüino papúa en toda Sudamérica continental (fuera de las Islas Malvinas). Está a pocos minutos de navegación de Ushuaia.

Pingüino papúa en el Canal Beagle, Ushuaia, en invierno

Todos migran, ellos se quedan

Acá está lo interesante. En la misma isla, dos especies eligen caminos opuestos. El magallánico se va al mar durante unos seis meses, como hacen casi todos los pingüinos. El papúa se queda.

¿Por qué? La respuesta está en cómo come cada uno. El papúa busca su alimento cerca de la costa y en el fondo del mar, en aguas poco profundas, muy cerca de la colonia. Sus salidas son cortas: sale, come y vuelve, en el mismo día. No necesita irse a ningún lado porque su comida sigue estando ahí, a la vuelta de la esquina, también en invierno.

A eso se suma que el Canal Beagle no se congela. En zonas más al sur, el hielo puede tapar el acceso a la colonia y obliga a los pingüinos a dispersarse. Acá no pasa: la isla queda accesible todo el año.

Vuelven a tierra cada tarde

Uno de los detalles más lindos de esta colonia es que los papúa hacen su rutina a la vista. Salen a alimentarse temprano y, más tarde, vuelven a tierra a descansar.

Y esto es algo que, después de verlo tantas veces, todavía nos sorprende: regresan casi a la misma hora, en grupos que a veces son de 20 o más, delfineando —saltando fuera del agua como delfines— mientras se acercan a la isla. Es una escena sublime: de esas que no entran en ninguna foto y que uno no se olvida más.

Dato clave: Un equipo del CADIC-CONICET (el centro científico de Ushuaia) documentó este comportamiento con una cámara trampa que tomó una foto por hora durante un año entero. Confirmaron que los papúa asisten a la colonia durante todo el año, con salidas diarias al mar. Lo que se ve desde el agua tiene respaldo científico.

Navegación en grupos reducidos para ver pingüinos en el Canal Beagle, Ushuaia

¿Y por qué se quedan?

En el fondo, la razón es simple: acá tienen todo lo que necesitan.

  • Comida cerca y todo el año. Comen en el fondo del mar, al lado de la isla, y ese alimento no se va en invierno.
  • Un canal que no se congela. La colonia sigue siendo su casa los doce meses.
  • Migrar cuesta caro. Quedarse cerca, en un lugar conocido, les ahorra energía y riesgos.
  • Empiezan temprano. Ya en septiembre arman pareja, así que estar siempre cerca del nido juega a su favor.

¿Cuándo conviene venir a verlos en invierno?

La colonia de papúa está ahí todo el invierno. Y al revés de lo que muchos imaginan, el invierno en el Canal suele ser de poco viento: las salidas casi no se cancelan, se navega prácticamente siempre. A eso se suma lo mejor de viajar fuera de temporada: muchísima menos gente, una experiencia más tranquila e íntima, y otra luz, con esos atardeceres largos y suaves sobre el agua.

Si te gusta la fauna y buscás algo distinto al circuito clásico, el invierno es un momento ideal para conocer esta historia en persona.

Preguntas rápidas (FAQ)

¿Se pueden ver pingüinos en Ushuaia en invierno?

Sí. El pingüino papúa se queda en el Canal Beagle todo el año, también en invierno. Los magallánicos, en cambio, migran y vuelven en primavera.

¿Cuántos papúa hay en la colonia?

Es una colonia chica —alrededor de 50 parejas— pero con una historia notable: empezó con una sola pareja a comienzos de los años '90 y no paró de crecer desde entonces.

¿Los veo de cerca?

Sí, y de muy cerca. Salimos en una embarcación chica, así que es una experiencia muy distinta a la del catamarán: los papúa son muy curiosos y se acercan. Los ves en su ambiente natural, sin molestarlos, con guías que conocen la zona y el comportamiento de la especie.

¿Es la misma excursión que en verano?

La que hacemos nosotros —grupos muy reducidos, saliendo desde Puerto Almanza— funciona todo el año. En verano, además, se suman los catamaranes: una experiencia menos íntima, pero que recorre todo el Canal Beagle. En invierno queda la versión más privada y de cerca, con la colonia de papúa siempre presente.

¿Querés vivirlo? Sumate a nuestra navegación en grupos reducidos para ver los pingüinos, saliendo de Puerto Almanza.

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Escrito por el equipo de Explore Tierra del Fuego.

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